skip to main |
skip to sidebar
“Las despedidas son tristes”, suele decir mi padre en plan guasón para no dramatizar el momento de partir, quizás también para hacer de él una oportunidad de agradecimiento por tanto bueno vivido y por tanto bueno como está por venir. Jesús dice: “conviene que yo me vaya”, para que la fiesta continúe, para que el tiempo del Espíritu nos haga descubrir la gracia de haber creído y compartido la vida con Cristo. Es necesaria la separación y tomar distancia, para mirar con perspectiva lo acontecido, para situarlo y valorarlo correctamente. Será el Espíritu quien nos de esa otra mirada agradecida..
Miguel
1 comentarios:
ME HA GUSTADO MUCHO, GRACIAS!
Publicar un comentario en la entrada