“¿Cómo se piden las cosas, niño?”, nos decían de pequeños cuando no usábamos el “por favor” para dar impresión de buena educación. Crecimos, pero seguimos sin saber pedir, probablemente porque aún no aprendimos a darnos. Esto requiere tiempo, no para el conocimiento, sino para descubrir las respuestas que ya nos dieron. “Tanto tiempo con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe?”. Jesús sigue mostrándose tal cual es, como es el Padre, como Amor, y seguimos preguntándonos por el ser y existencia de Dios. “Creed por las obras”, la belleza, la solidaridad, el arte que proclaman el Amor, la existencia de Dios..
Miguel.
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