VIP, JASP, son siglas con las que los jóvenes nos creíamos todopoderosos, capaces de alcanzar la gloria. Cuando escucho de Jesús “sed perfectos”, ratifico que esos sueños y delirios de grandeza son posibles, no de cualquier modo, sino “como nuestro Padre es perfecto”. No es cuestión de creernos superiores, pues Dios nos iguala bajo su cielo, enviando lluvia sobre todos por más que queramos apropiarnos de las nubes egoístamente. Ser "tios grandes” no significa hacer grandes obras de ingeniería, sino hacer cosas grandes como amar a los enemigos, y orar por quienes nos odien. Esos son los VIPs de Dios. .
Miguel.
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